Hoy en día, tener un Vuitton o un Loewe ya no es para nada símbolo de estatus social. Desde que todos, hasta los más pobres, podemos comprar vuittones y loewes, llevar un bolso de marca, incluso puede resultar vulgar, ¡qué cosas! Las firmas de lujo lo saben perfectamente y tienen un problema: por una parte, necesitan vender bolsos a tutiplén; por otro, tienen que dar exclusividad a clientas que necesitan sentirse especiales con algo inasequible para el resto de mortales. Por eso, en Vuitton puedes encontrar bolsos de 400 euros y otros de más de 3.000. Todo el mundo puede comprarse unas gafas Bulgari de 200 euros, pero no todos un rejol de oro de seis mil. Y así van jugando, entre una orilla y otra, tratando de mantener el equilibrio. Si se pasan por abajo, la marca se vulgarizará. Si se pasan por arriba, sólo venderán a cuatro ricachonas, y el negocio también se vendrá abajo. Pero como estas firmas son tan listas, y tienen a muchos lumbreras en nómina, han dado con la solución: contentar a los pobres y a los ricos. Para unos, perfumes y gafas de sol; para los otros, bolsos hipermegaexclusivos con lista de espera de meses.
Últimamente, algunas firmas están dando un paso más con servicios exclusivos para clientes vip. Ahí está Zegna con sus trajes a medida, Vuitton con sus encargos especiales tipo una funda para la correa de paseo de mi perro. Hermès con sus bolsos Birkin y Kelly, que puedes encargar en muchos tamaños y con pieles exóticas de todos los colores. O Loewe, que ha lanzado un catálogo especial de prendas piel que puedes personalizar a tu gusto. Un lujazo y, además, garantizado que no tropezarás con una chaqueta de piel idéntica a la tuya.
Esta semana, algunas clientas de Loewe han podido conocer el nuevo servicio Loewe Leather Collection, una colección de ropa de piel a medida que solo se hace por encargo. Ha sido la primera experiencia en Valencia. En Barcelona y Madrid –donde imagino que hay más demanda- ya lo llevan haciendo un par de años. Citan a sus mejores clientas a un hotel lujoso y allí les toman medidas, les enseñan las pieles, los distintos tonos de piel y la colección completa de piezas de napa, ligeras pero abrigadas, modernas pero de las que te duran varias temporadas.
He visto el catálogo y es una pasada. Son prendas muy básicas pero con el sello inconfundible de Loewe: pantalones de montar, faldas pitillo, chaquetas de visón rasado, saharianas y abrigos de piel vuelta, astracán, zorro y visón. Los colores, desde los básicos beige, negro, marrón, verde oscuro y blanco. Y los modelos, prácticos y funcionales, reversibles y muy versátiles. Vamos, que tienes la típica chaqueta que tanto vale para vaqueros como para un vestidito con tazones. O, al menos, es la justificación que utilizamos todas cuando queremos invertir en una pieza cara. ¡No, si me saldrá barato de las veces que me la pondré!
Bueno, y también hay colección de hombre. Elegante, como no. Desde luego, el modelo del catálogo está guapísimo, claro que con cualquier chaqueta de Zara también hubiera estado bien. Total, que lo de Loewe sí que es un lujazo máximo. Una prenda única e irrepetible, para ti solita. No como algunos bolsos de marca, como el Neverfull, que el año pasado estaba en lista de espera y sólo algunas afortunadas lo llevaban al hombro, y este año se ve tanto como el shopping de loneta de CH, ¡uff!
A mí lo de Loewe me parece lo más del lujo. Llegar a la tienda, sentarte cómodamente, ver pieles, elegir modelito y esperar a que un artesano confeccione a medida tu chaqueta y te la entregue el próximo invierno. En fin, por ahora me tendré que conformar con las gafas...
Últimamente, algunas firmas están dando un paso más con servicios exclusivos para clientes vip. Ahí está Zegna con sus trajes a medida, Vuitton con sus encargos especiales tipo una funda para la correa de paseo de mi perro. Hermès con sus bolsos Birkin y Kelly, que puedes encargar en muchos tamaños y con pieles exóticas de todos los colores. O Loewe, que ha lanzado un catálogo especial de prendas piel que puedes personalizar a tu gusto. Un lujazo y, además, garantizado que no tropezarás con una chaqueta de piel idéntica a la tuya.
Esta semana, algunas clientas de Loewe han podido conocer el nuevo servicio Loewe Leather Collection, una colección de ropa de piel a medida que solo se hace por encargo. Ha sido la primera experiencia en Valencia. En Barcelona y Madrid –donde imagino que hay más demanda- ya lo llevan haciendo un par de años. Citan a sus mejores clientas a un hotel lujoso y allí les toman medidas, les enseñan las pieles, los distintos tonos de piel y la colección completa de piezas de napa, ligeras pero abrigadas, modernas pero de las que te duran varias temporadas.
He visto el catálogo y es una pasada. Son prendas muy básicas pero con el sello inconfundible de Loewe: pantalones de montar, faldas pitillo, chaquetas de visón rasado, saharianas y abrigos de piel vuelta, astracán, zorro y visón. Los colores, desde los básicos beige, negro, marrón, verde oscuro y blanco. Y los modelos, prácticos y funcionales, reversibles y muy versátiles. Vamos, que tienes la típica chaqueta que tanto vale para vaqueros como para un vestidito con tazones. O, al menos, es la justificación que utilizamos todas cuando queremos invertir en una pieza cara. ¡No, si me saldrá barato de las veces que me la pondré!
Bueno, y también hay colección de hombre. Elegante, como no. Desde luego, el modelo del catálogo está guapísimo, claro que con cualquier chaqueta de Zara también hubiera estado bien. Total, que lo de Loewe sí que es un lujazo máximo. Una prenda única e irrepetible, para ti solita. No como algunos bolsos de marca, como el Neverfull, que el año pasado estaba en lista de espera y sólo algunas afortunadas lo llevaban al hombro, y este año se ve tanto como el shopping de loneta de CH, ¡uff!
A mí lo de Loewe me parece lo más del lujo. Llegar a la tienda, sentarte cómodamente, ver pieles, elegir modelito y esperar a que un artesano confeccione a medida tu chaqueta y te la entregue el próximo invierno. En fin, por ahora me tendré que conformar con las gafas...








